Del Latín ex ducere (guiar, encaminar)educar significa, entonces, dirigir en el camino del conocimiento. Por su parte, se define conocer como establecer una relación entre un individuo y la realidad que a éste le envuelve.
Dadas ambas definiciones considero oportuno referirme brevemente a la canción aquí incluida. ¿Está el educador costarrricense siendo congruente con los principios que rigen su labor académica?
Por años se ha venido reflexionando sobre un cambio de paradigma necesario en nuestro sistema educativo. Se ha referido a nuevos métodos, metodologías y enfoques, sin embargo la realidad que se ve reflejada en nuestras aulas evidencia que, por mucho, este cambio del que hablamos con tanto apropio sigue siendo meramente eso: palabras.
La educación de la que nos vanagloriamos permanece en el constructo social como una educación donde los conocimientos se transmiten; no se crean, sino que se depositan de un contenedor a otro como si fuese simple materia.
¿Dónde quedan entonces el poder creativo de la mente humana, el pensamiento crítico, la razón y la voluntad de cada individuo? Le educación lejos de emancipar nuestra capacidad creadora, de reprimir nuestro intelecto y de convertirnos en uno más del montón, debería por lo contrario, coadyudar a que nos desarrollemos integramente, aportando nuevos y útiles formas de acercarnos a esa realidad nuestra, de crear relaciones propias con este entorno, y por ende de guiarnos de manera individualizada en este camino del conocimiento.